Noche para el recuerdo en la ciudad trimilenaria. El Jimbee Cartagena Costa Cálida no solo ganó, sino que arrasó. El cuadro portuario certificó su pase a la Final a Cuatro de la Copa del Rey tras infligir un severo correctivo (7-2) a un Movistar Inter que llegó como defensor del título y se marchó destronado y superado en todas las facetas del juego. El Palacio de los Deportes, convertido en una olla a presión con 4.000 espectadores, llevó en volandas a los suyos hacia la cita de Cáceres, cobrándose la revancha deportiva ante el equipo que levantó el trofeo precisamente en este escenario el año pasado.
El duelo comenzó con el respeto propio de dos gigantes, pero con un Jimbee que mordía más. La igualdad inicial se rompió pronto, en el minuto 5, cuando la pizarra de Duda funcionó a la perfección: Pablo Ramírez ejerció de boya y filtró un pase para que Juninho, con una definición exquisita a la escuadra, pusiera el 1-0. Fue el único tanto de una primera mitad táctica, tensa y vibrante, que sirvió de preludio a la tormenta que se desataría tras el descanso.
Un segundo tiempo de locura
La reanudación fue un terremoto. Nada más volver de vestuarios, una transición vertiginosa conducida por el siempre eléctrico Miguel Ángel Mellado encontró a Tomaz, quien no perdonó el 2-0. Inter intentó reaccionar de inmediato y Paniagua, segundos después, recortó distancias (2-1) picando el balón con clase ante la salida de Chemi. Parecía que había partido, pero el Jimbee decidió que no habría tregua.
El propio Chemi, portero de vocación y goleador por convicción, se sumó a la fiesta en el minuto 23. En una de sus características incorporaciones al ataque, soltó un zapatazo lejano que sorprendió a la defensa madrileña para poner el 3-1. El golpe dejó grogui a los de Alberto Riquer, que vieron cómo en el 28 el italiano Motta sacaba su fusil para batir a Jesús Herrero con un disparo raso e intencionado (4-1).
Sentencia a puerta vacía
A la desesperada, el técnico interista apostó por el juego de cinco para intentar la heroica. Javi Mínguez logró maquillar el resultado (4-2) en el 31, dando un hilo de esperanza a los visitantes. Sin embargo, el riesgo del portero-jugador se convirtió en la condena de los madrileños.
A cuatro minutos del final, apareció el instinto depredador de Waltinho. El pívot brasileño recuperó el balón en primera línea y marcó a placer ante una portería desguarnecida. El gol hundió definitivamente a Inter. Apenas unos segundos después, el mismo Waltinho repitió la fórmula para firmar su doblete y subir el sexto al luminoso, desatando la euforia en la grada.
Con el partido roto y la afición coreando cada pase, hubo tiempo para una última alegría. Lucas Farias, el refuerzo invernal, se unió al festín en el 37 para cerrar la goleada con el definitivo 7-2.
El pitido final confirmó el cambio de ciclo en la competición. Movistar Inter cede su corona y el Jimbee Cartagena presenta sus credenciales para asaltar el trono en Cáceres. Si juegan como hoy, soñar es inevitable.
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